La mayoría de las cotizaciones BIM se arman mirando los planos. Ese es el primer error, y te cuesta plata.
Te paso el método que usamos en una cotización real: una obra corporativa de oficinas, 13 plantas tipo, licitación privada. Sin nombres ni números del cliente —eso queda adentro—, pero con el procedimiento entero. Porque el método es lo único que se puede copiar.
Los planos te muestran 4 disciplinas. El pliego te dice que son nueve
Cuando llegaron los planos, mostraban cuatro cosas: puestos de trabajo, instalación eléctrica, control de iluminación y termomecánica. Cualquiera cotiza sobre eso y manda un número.
Pero el pliego —el documento que casi nadie lee completo— contaba otra historia. Confirmaba una sala de racks, o sea datos y corrientes débiles. Por código de edificio alto exigía detección de incendio y rociadores. Y los brochures de los productos especificados sumaban revestimientos, cielorrasos acústicos y tabiques.
De cuatro disciplinas visibles pasamos a entre siete y nueve reales. Y los pisos no eran doce: eran trece. Cotizar sobre el plano nos habría dejado casi un 40% por debajo del alcance verdadero. Ese 40% no es ganancia perdida: es trabajo que ibas a terminar haciendo gratis.
Tan importante como lo que modelás es lo que NO modelás
En la reunión con la constructora apareció el dato que cambia todo: el piso técnico y el cielo raso base ya venían puestos por otro contratista. Modelarlos habría sido cobrar por algo fuera de tu alcance —o peor, prometer algo que no te toca y quedar pegado.
Así que definimos un alcance negativo explícito. No modelamos la estructura del piso técnico ni las placas del cielo raso existente. Sí modelamos lo que va debajo —bandejas, cañerías de datos, cajas de piso, muretes— y lo que va sobre el cielo raso: estructura complementaria, luminarias, sensores, sprinklers.
Escribir lo que no hacés es lo que te evita las discusiones de obra a mitad de proyecto.
Un presupuesto BIM no es un número. Es una lista
Un freelancer te manda "modelado BIM: USD X". Nosotros desglosamos cada concepto: modelado base por tipología de planta, replicación de pisos, carpinterías, estructura de cielorrasos, coordinación de asesores, clash detection, integración de nube de puntos, documentación ejecutiva, renders.
¿Por qué importa? Porque cuando el cliente quiere bajar el precio, no negociás sobre un número opaco: sacás o ajustás un ítem concreto. La transparencia te da poder en la negociación, no te lo saca.
Las cláusulas del pliego también cambian el precio
Leer el pliego no es solo para definir alcance. Hay cláusulas que mueven el número directamente.
El régimen de multas a la constructora era durísimo: atrasos que se comen el contrato día a día. Eso sube el valor preventivo del BIM —cada clash que evitás en el modelo es una multa que la constructora no paga— y justifica un pricing premium.
La cláusula de "sin lucro cesante" significa que si el contrato se cae, nadie cobra más que el avance ejecutado. ¿Respuesta? Anticipo alto y milestones cortos atados a entregables, no al calendario.
Y un detalle que casi nadie blinda: la propiedad intelectual. El pliego decía que toda la documentación pasa a ser del comitente. En tu contrato tenés que proteger tu metodología y tus templates como propiedad tuya, separados de los entregables del proyecto.
Antes de cerrar, dejá preguntas abiertas
Antes de mandar el número final dejamos preguntas para confirmar: ¿la estructura de cielorrasos ya está montada o entra en obra? ¿Las luminarias se colocan ahora o ya están? Según cada respuesta, el alcance se movía. Cotizar con supuestos sin confirmar es la forma más rápida de perder plata o credibilidad.
Un último dato que cambia el discurso de venta: el cliente final ni siquiera pedía BIM. Pedía los entregables en AutoCAD, Excel y Word. El BIM era una decisión interna de la constructora para coordinar mejor y no comerse multas. Eso significa que no vendés "compliance": vendés ROI operativo. Y que tenés que sumar al alcance la extracción del modelo a los formatos que el cliente final sí exige.
Así que antes de tu próxima cotización BIM, preguntate una sola cosa: ¿estás cotizando sobre el plano, o leíste el pliego entero?
Sobre BIMARG
Somos especialistas BIM en Neuquén con 13 años de experiencia y más de 100.000 m² modelados. Trabajamos con metodología BIMGRID, ISO 19650 y estándares RIBA. No somos una empresa de marketing. Somos técnicos obsesionados con la precisión.
Si tu arquitecto o constructor necesita soporte BIM real, podemos ayudar. Si se resiste a trabajar con BIM... tal vez necesitás otro arquitecto.
Contacto: www.bimarg.com
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